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En las
últimas décadas, la movilidad urbana ha aumentado de manera
espectacular en la mayoría de las ciudades españolas, lo que ha
supuesto un incremento de los desplazamientos por sus calles.
Estos movimientos ocasionan una serie de efectos negativos como
el aumento de la congestión, el incremento del consumo
energético, o la repercusión en la calidad del medio ambiente
urbano, entre otros, que afectan directamente a la calidad de
vida de los ciudadanos.
El incremento de la movilidad urbana obliga a tomar medidas para
convertir al ciudadano en el principal protagonista de la
movilidad en la ciudad, tales como fomentar la utilización del
transporte público, habilitar espacios en los que se priorice al
peatón, ofrecer vías alternativas y espacios efectivos de
circunvalación y distribución del tráfico, favorecer otros
medios de transporte, conseguir una distribución de mercancías
ágil y una carga y descarga ordenada, etc.; en definitiva,
conseguir una movilidad sostenible, más respetuosa con el
entorno, que a su vez sea capaz de generar nuevos espacios para
humanizar la ciudad y poder hacer un uso más racional de la
misma.
La movilidad sostenible se define como la capacidad para
satisfacer las necesidades de la sociedad de moverse libremente,
acceder, comunicarse, comercializar y establecer relaciones sin
sacrificar otros valores necesarios para el desarrollo humano y
la calidad ambiental, en el presente y en el futuro (World
Business Council for Sustainable Development. Mobility 2001).
Por su parte, las líneas de futuro del transporte urbano deben
abordar los efectos de la congestión del tráfico. Para ello, se
deben desarrollar distintas estrategias que aborden la gestión
de la movilidad en su conjunto, dándole un enfoque integral que
propicie la utilización del transporte público, la bicicleta, la
moto, el caminar y el uso compartido de automóviles privados
como medios óptimos y sostenibles de desplazamiento.
Lograr estos objetivos y estrategias exige enfoques integrados
que combinen la planificación del transporte, del medio ambiente
y del espacio. Para ello, resulta fundamental implicar a los
ciudadanos, asociaciones, profesionales de los sectores
afectados y demás agentes sociales, con el fin de generar una
conciencia más solidaria y hacer un esfuerzo común entre todos.
Es obvio que consumir energía de forma eficaz en los
desplazamientos urbanos contribuye a la mejora del medio
ambiente y al incremento de la calidad de vida en la ciudad.
Como consecuencia y para concienciar a la ciudadanía de los
efectos que provoca el incremento de una movilidad urbana
insostenible, y abundar en las iniciativas llevadas a cabo en
diferentes ciudades para solventar los problemas mencionados, el
Ayuntamiento de Madrid en colaboración con la Fundación
Movilidad, ha decidido organizar el I Congreso Internacional
“Los Ciudadanos y la Gestión de la Movilidad”.
Confío en que el Congreso sea de utilidad, no sólo a los
profesionales del sector sino también a todas aquellas personas
interesadas, ya que a través del mismo se darán a conocer las
diferentes herramientas y experiencias, en cuanto a movilidad se
refiere, de forma que se contribuya a una adecuada toma de
decisiones, para un futuro más sostenible de la movilidad
urbana.
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Pedro Calvo Poch
Concejal del Área de Gobierno de
Seguridad y Servicios a la Comunidad
Ayuntamiento de Madrid
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